El rumbo marcado por el Banco Central

Esta semana el Banco Central de la República Argentina (BCRA) emitió un comunicado en el que fijó los lineamientos para la política monetaria, decisión coherente contemplando la situación económica actual y teniendo en cuenta que siempre es positivo dejar en claro las pautas con las que se va a trabajar.

El comunicado marca un rumbo y nos indica la visión que tiene el BCRA sobre su propia función y su accionar. En primer lugar, la función del Banco Central es un tema en discusión en Argentina y también en otros lugares del mundo. Probablemente no haya una única respuesta correcta sino distintos modos de entender el rol de esta institución. Para muchos, un Banco Central de un país tiene un solo trabajo que hacer: lograr la estabilidad monetaria. Esto significa controlar la inflación y el tipo de cambio por sobre todas las otras cosas. A partir de ahí las otras visiones más comunes amplían cada vez más el alcance sobre otros aspectos de la economía. Generalmente la Reserva Federal de Estados Unidos habla tanto de la inflación como del crecimiento económico, sumando entonces la visión de la FED como responsable también del crecimiento.

La misión de nuestro Banco Central destacada en el comunicado va aún más allá y habla de “promover  la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social”. Es decir, no sólo entienden que entre las funciones del BCRA se encuentran la de controlar la inflación y el tipo de cambio sino también la de generar crecimiento económico pero no de cualquier tipo, sino con equidad social. Prácticamente el Banco Central toma como suyas todas las funciones del Ministerio de Economía a excepción del manejo del Tesoro Nacional y las finanzas del Estado.

Sin embargo, sobre este último tema (el de las finanzas del Estado) también se pronunció el Banco Central diciendo que “considera necesario asistir excepcionalmente al Tesoro” para el pago de las deudas tanto en Dólares (para lo que está dispuesto a usar Reservas) como en Pesos (para lo que está dispuesto a emitir). Si bien el tesoro nacional lo necesita, no sería lo más prudente consumir las reservas ni emitir pesos; entonces, es vital que el equipo económico liderado por el Ministro Martín Guzmán logre una renegociación de deuda rápida y en buenos términos de modo de no tener que acudir a estas ayudas del Banco Central.

En segundo lugar, y me parece que de manera muy atinada, el Banco Central admite que en este momento de plena negociación de la deuda, fijar una meta numérica a la inflación u otros indicadores monetarios carece de sentido. Por ejemplo, la inflación 2020 (y las 2021 por lo menos) será muy distinta si hay negociación exitosa o si no la hay. Existiendo semejante factor exógeno, carece de sentido poner un número como objetivo. Sin embargo, los agentes económicos (o sea, todos nosotros) tenemos necesidad de al menos entender qué se buscará lograr, para dónde apuntamos. Por eso en el comunicado de esta semana se dieron “lineamientos útiles para ayudar a la formación de las expectativas”. Ellos fueron 5:

  1. Sobre tasa de interés: Argentina se encuentra en un compromiso en el que sería necesario subir la tasa para ayudar a contener la inflación y el Dólar; pero contrariamente sería necesario bajarla para colaborar con el crecimiento económico. Recordemos que, como vimos, este Banco Central piensa en ambos objetivos. La solución que plantean es casi salomónica, tasa real positiva para que haya incentivos de ahorrar en pesos pero sólo marginalmente positivas de manera de generar la mayor ayuda posible al crecimiento económico.
  2. Sobre precios: lo más relevante es que se habló de coordinar políticas monetarias y económicas para que ambas sincronizadas ayuden a contener los precios. Más allá de eso, solamente una expresión de deseo, que la inflación 2020 sea menor a la inflación 2019.
  3. Agregados monetarios: destacan que el circulante como porcentaje del PBI es históricamente bajo por lo que están pensando más en una expansión (moderada) que en una contracción.
  4. Tipo de cambio: probablemente el pasaje más flojo del comunicado, a mi criterio. Se habla de una flotación administrada pero yo quisiera recordar que el mercado de cambio está totalmente intervenido. Hay poco espacio para movimiento alguno si no es directamente por una medida tomada por el Estado. La flotación administrada requeriría primero que haya flotación.
  5. Créditos: no es la primera vez que el equipo económico habla de la necesidad de expandir el crédito. Sin embargo, para lograrlo no sólo se necesita bajar las tasas actuales sino también mostrar signos de estabilidad económica (¿qué banco va a prestar a tasa fija en pesos por varios años o qué individuo va a tomar un préstamos en dólares en las situación actual?) y, especialmente, dar la materia prima a los bancos para que presten. Esto es, que haya más depósitos en el sistema. El argentino no ahorra dentro del sistema bancario, el dinero en el sistema es poco más que el transaccional. El ratio de depósitos / PBI es de los menores del mundo y ronda el 16% mientras que en países como Australia supera el 100% y en el resto de latinoamérica, un ratio en torno a 30% o 40% es normal. La solución a este problema es la más compleja de todas: Argentina tiene que recuperar la confianza perdida de los propios argentinos y eso no se resuelve con una medida sola ni en pocos meses.

El comunicado tiene un sexto punto que pareciera ser más una conclusión y una expresión de deseo que una medida: habla del nivel de actividad y el empleo, mencionado que las políticas anteriores mejorarán la situación de los argentinos. Esperemos que así sea.

Gerente de Research de InvertirOnline.com