Quienes piensan que gatos y ratones no se llevan están equivocados. Esta gatita adoptó al suyo.
El amor no define de razas y más cuando se trata del amor de madre. Es así como esta gata creyó que este gigante ratón blanco era su hijo y estaba dispuesta a protegerla de cualquier cosa que le pudiese hacer daño, sin importar que fuera más grande que ella.
Es realmente tierno ver cómo el perro quiere jugar con el ratón pero la gatita ve esto como un peligro para su indefenso bebé, quien además se acurruca entre sus brazos en búsqueda de su calor.
Durante un largo rato se ve a la gata brincando de un lado para otro y pelear con su amigo perruno para que no toque a la rata. Entre rasguños y mordiscos lo aleja a pesar de que el perro ladra e intenta controlarla, pero nada puede parar a esta super mamá.
De este modo se desmoronan lo que muchos creemos que son verdades absolutas, mitos como el gato y el ratón e inclusive el perro y el gato quedan atrás.


